CUERPOS, LUGARES y COSAS

Hay cuerpos que piden ser recorridos como una ciudad, ciudades en las que se está como en un cuerpo, la memoria de ambos se confunde, los convierte en algo simbiótico, entrelazado, como diría Bernhardt, sucede “a nuestras espaldas”.

Los lugares conservan nuestra memoria, los cuerpos sin embargo la transforman, en aquellas se aposenta, late en los otros.

Una biografía no sucede en sitios, es un sitio que acoge otros muchos, por los que otros muchos están de paso.

Una biografía no sucede en un cuerpo, este es una excusa finalmente desechable.

Pero un cuerpo sí sucede en una biografía, es a la vez su instrumento de escritura y la superficie donde la huella dice adiós.

Los objetos son cuerpos transformados en frío, exudaciones exactas de un olvido perfecto, viven a su modo el latido, el deseo, y callan a su modo lo que solemos decirles.

Y también son lugares donde ocurre la vida, espejos de aquellos rostros que tenemos por dentro.

ESCRITO EN EL AGUA, Julia Valiente

Tinta china y acuarela, pluma y pincel sobre papeles artesanales, el cobre y su óxido, paso del tiempo que todo lo impregna. Incluso al mismo autor que raudo, sin embargo, sabe moverse por los distintos estados de cosas que no son sino estados de ánimo que se muestran pacientemente para nuestro deleite. Sosiego y cautela que permiten saborear esencias.

Transparencias oníricas: Perfiles y bustos que se disuelven con el trazo firme del polvo encastrado en las fibras del papel que matizan los blancos sobre los que se despliegan.

Bailarinas: la cadencia de Pina Bausch y su arte; sus pies por fetiche.

Imponentes buques llevados a puerto, pero sin desembarco; naufragios. Poleas oxidadas que aguardan no ser olvidadas… y lo consiguen. Edificios que pretenden disolverse… y no lo consiguen.

Amapolas que sobrepasan su natural belleza hasta conseguir conquistar nuestra adulación por tan simple flor.

Irreverentes girasoles, descarados, en un juego de luces y sombras, cuya fuerza hace pensar más en un giro hacia una profunda oscuridad, la cual profiere en ellos destellos más vibrantes y potentes que si estuviesen girados hacia una fuente de luz.

Un prodigioso autodidactismo que consigue alcanzar; a través de sus formas, colores y texturas, las altas cotas de expresión de un subconsciente cargado de metáforas; anhelos y deseos, obsesiones y desconsuelos que se ven plasmados con inusual certeza en los distintos tejidos que sabe elegir con gran acierto.

Enhorabuena, Víctor, consigues que el mundo quepa en un girasol…

¡Tan acertada esa tinta de oro..!

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